Lo que más suele preocuparnos de nuestra alimentación es qué comemos. Sin embargo, comer más cantidad de la que necesitamos es muy habitual y, además, es una de las principales causas del exceso de peso. Tenemos que vigilar cuánto, no solo qué. Las porciones de alimentos que llevamos a nuestro plato son tan importantes como el tipo de alimentos dispuestos a ser ingeridos.
Algo tan sencillo como el uso de nuestra mano nos ayuda a medir la cantidad recomendada de los distintos alimentos y es una buena manera de enseñar a comer reduciendo el tamaño de las porciones, haciéndolas más saludables. Esto que los expertos en nutrición conocemos como “El método de la mano” es un modelo educativo muy extendido a nivel mundial, recibe el nombre de “Zimbabwe Hand Jive” y su origen esconde una curiosa historia detrás.
Tenemos que irnos a África y mirar 30 años atrás. La iniciativa es de un médico africano especialista en diabetes, el doctor Kazzim G.D. Mawji, quien ante el alto grado de analfabetismo de su país, vio la necesidad de desarrollar un método sencillo que le permitiera enseñar a sus pacientes a alimentarse correctamente. Kazzim expuso su método en una conferencia mundial sobre educación diabetológica, The Global Medical Conference on Diabetes Education (Indiana, 1993), y su éxito fue rotundo. Consiguió que el modelo se incorporase a las recomendaciones alimentarias ofrecidas por distintos organismos dedicados a la prevención de la diabetes, alrededor de todo el mundo. Tal fue el impacto, que no tardó mucho en dar el salto más allá de la diabetes, siendo adaptada por dietistas-nutricionistas como guía alimentaria educativa dirigida a toda la población.



