4 nov. 2014

Es NAVIDAD y estoy a DIETA. Estupendo, ¡CONTINÚA!!



La Navidad es una fecha temida para todas aquellas personas que siguen una dieta de pérdida de peso: muchas celebraciones, comidas con la familia, cenas de empresa, reuniones en la mesa con amigos, etc. 

Es NAVIDAD y estoy a DIETA ¿Es misión imposible pensar en seguir unas pautas de alimentación sana en estas fechas? ¿Hemos de renunciar a todas estas citas navideñas para continuar con nuestro propósito saludable y no echar por la borda todo lo conseguido? Tras decirte: Estupendo, ¡CONTINÚA!!, te damos unos cuantos consejos: 

Tus objetivos son tuyos, pisa fuerte

No, no y no. No es misión imposible continuar con tus propósitos y no tienes que renunciar a tus citas. Tu principal aliado es la actitud, lo es en todas aquellas personas que siguen una dieta y es, en esta época, cuando el “querer” y el “poder” tienen que ser más fuertes que nunca. Si desde que se teme la llegada de la fiesta la mente conduce a pensamientos del tipo: “Es una vez al año”, “Ahora no me puedo privar”, “Después de Reyes continúo”, cualquier propósito por planificar una alimentación más saludable y ordenada va a resultar en vano. 

¿Excesos? ¡No los necesitas!

Muchas personas piensan que los menús navideños son sinónimo de excesos, y no tiene por qué ser así. Se pueden hacer menús muy saludables sin perder de vista el ambiente festivo y hay que mentalizarse de que lo abundante no es sinónimo de mejor. No actúes como si fuera obligatorio comer todos los platos y terminar toda la comida en ellos. Lo ideal sería que así fuera, a nadie nos gusta dejar comida en el plato, pero son fechas en la que el número de platos y la cantidad que se sirve son excesivos. Y no sigas comiendo las sobras de los días festivos durante el resto de la semana, lo ideal es minimizar la comida sobrante. Debajo te recordamos la importancia de la planificación previa y en este otro enlace compartimos consejos para que tus menús sean lo más saludables posible - Consejos para una mesa navideña saludable-

¿Desorden alimenticio? Planifica, planifica y planifica

Siéntate a planificar tus menús y escoge platos más ligeros, no sólo tú, toda tu familia te lo agradecerá. La lista de la compra debe incluir sólo lo que necesitas, te llevará un rato en casa, pero es el primer paso y no puedes saltártelo. Diseña tu menú para los días de celebraciones, escribe los alimentos que necesitas y ajusta las cantidades por el número de comensales. Asegúrate de que no se te olvida nada y huye del “un poco más”, del “por si acaso”, del “mejor que sobre que falte”. Y para asegurarte que solo vas a comprar lo necesario, ¡no vayas con hambre! Este consejo lo conoces y lo has oído muchas veces. En estas fechas, tu tienda estará llena de alimentos objeto de tu deseo. Comprar sin hambre es imprescindible para centrarte sólo en lo que necesitas.

No busques excusas. ¡Puedes!

Por supuesto que eres capaz de amoldarte. Elige lo más ligero entre la oferta y reduce al mínimo las cantidades de alimentos grasos y dulces. La moderación es la palabra clave y también debes aceptar los fallos. Habrá citas en las que, aún con tu buena actitud y tu capacidad de autocontrol, comerás y beberás más de la cuenta. Admítelo y no abandones tu objetivo de continuar con tu propósito saludable ante el primer “fallo”. Vuelve a tu camino y sigue pensando en positivo. No busques excusas. ¡Claro que puedes!

La felicidad no está solo en el plato

Cuida el resto de placeres: la comunicación, el disfrutar de los tuyos, el descanso, el sentirte bien con tu cuerpo, etc. Es importante conectar con las sensaciones placenteras que nos brinda la comida. Solemos estar ante preparaciones deliciosas, productos de gran calidad, alimentos que, en muchas ocasiones, no solemos consumir el resto del año. Dedícale el tiempo que merece a cada bocado, degústalo y aprecia todo lo que transmite. Es una buena manera de parar de comer cuando tú estómago y tus sentidos te dicen que ya tienen suficiente, que es gula y no placer. Cuando terminen las fiestas y valores qué tal han sido, te darás cuenta de que estos otros placeres tienen un peso mucho más importante de lo que imaginabas. No te arrepientas de haberlos descuidado, aún estás a tiempo. 

¡Feliz Saludable Navidad!

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